Debilitada la coalición y se rompieron los pactos entre los diputados ramistas Tierra arrasada en la Asamblea

Autor: José Ignacio Mejía / Nacho

Dos años y medio duró la armonía en la coalición gobiernista de la Asamblea de Antioquia, la cual ayer explotó en pedazos durante la sesión para elegir nueva mesa directiva para el segundo semestre de este año. Dicha elección destrozó los pactos originales del bloque mayoritario que data del 2008, dejó grandes perdedores y también debilitados vencedores, y en general lo ocurrido ayer dejó una nueva realidad política con consecuencias para el próximo año electoral.

Aunque el gobierno departamental conservó una mesa directiva con aliados, el costo político de la elección redujo y debilitó el amplio bloque que lo venía respaldando.

De una coalición mayoritaria de por lo menos 20 diputados, se bajó a una nueva alianza de 15 y otra minoritaria de 11, en la cual quedaron antiguos amigos de los hoy ganadores, pero muy extrañados y hasta molestos por la tierra arrasada que se vivió ayer.

Para explicar lo ocurrido se argumentan las secuelas de los choques que se presentaron en las pasadas elecciones legislativas entre sectores del ramismo conservador.

Con este panorama político, 15 diputados procedieron a conformar una mayoría para elegir presidente, las dos vicepresidencias y producir tremendo e insospechado timonazo en la conducción de la Secretaría General.

Detonante

Las divergencias por la presidencia de la Asamblea fueron la causa del despelote entre los diputados aliados a Ramos.

Esta dignidad por los viejos pactos correspondía al matiz ramista del Partido Conservador y se la disputaban Jaime Zapata y Carlos Andrés Trujillo.

Ambos tenían amigos entre la diputación, pero el viernes pasado 15 diputados, de 17 que tenían en mente, lograron conformar un consenso alrededor de la opción de Zapata que le despejaba su camino hacia la presidencia.

La quincena de socios la constituyeron los conservadores Juan E. Villegas, el propio Zapata, Guillermo Cuartas y David Jaramillo. Los del Partido de la U, Mónica Raigoza, Cosme Cardona, Guillermo Palacio, Rodrigo Mendoza y Jorge Honorio Arroyave. Por Cambio Radical, Jorge Iván Montoya y Rubén Darío Naranjo. Y los liberales Jaime Garzón, Rigoberto Arroyave, Jairo Velásquez y Rodrigo Mesa.

Los decisivos comodines para integrar esta coalición o quincena, dicen, fueron Jaramillo, Mendoza y Velásquez porque tienen deliciosas fichas burocráticas que cuidar en el régimen de Ramos.

Entre tanto, por fuera de este acuerdo quedaron: César Pérez García, César E. Martínez, Alfaro Martín García, John Jairo Cardona y Alex Flórez, que junto a Nicolás Pineda, los opositores Eulalia Yagarí y Jorge Gómez y los liberales de CML, como Héctor Jaime Garro y Héctor Fabián Betancur, que buscaban tropel político, intentaron llevar a la presidencia a Carlos Andrés Trujillo, el voto once, pero no lograron constituirse en mayoría al fallarles, especulan, los tres comodines ya mencionados. La idea de estos era conformar una alianza de catorce diputados.

Ya asegurada la presidencia para Jaime Zapata con esos 15 votos, otros diputados perdedores decidieron acompañar su elección y al final sacó 22 votos a favor por 4 del polista Jorge Gómez, por quien sufragaron él mismo más Eulalia y los liberales gaviristas Garro y Betancur.

Esta misma votación, nominal y pública como ya mandan los cánones constitucionales, se repitió para la primera vicepresidencia, en la cual fue elegida la diputada Mónica Raigoza del Partido de la U, mientras que para la vicepresidencia segunda la votación fue 20 a 5 por el Cambio Radical, Rubén Darío Naranjo, quien así ajusta tres periodos consecutivos en esa dignidad. El quinto voto se le atribuye a César Eugenio Martínez.

Pero las emociones políticas fuertes, mejores que los flojones cotejos del Mundial sudafricano, aparecieron en la votación para la Secretaría General donde quedó clara la nueva coalición de 15 diputados y que eligió al liberal zootecnista Gustavo Rodríguez, quien sustituirá a Pablo Iglesias y hace parte del equipo del diputado Jaime Garzón, del concejal Fabio Rivera y del ex candidato a la Cámara, Omar Hoyos.

En la elección de este cargo la Secretaría certificó una votación 13 a 12, pero otros aseguran que fue 14 a 12. En este último caso el diputado Guillermo Palacio se apartó del acuerdo de la quincena por su amistad con Iglesias y el jefe de éste, César Pérez, quien aceptó su derrota, pero quien desafió que vendrán tiempos mejores y calificó lo sucedido como la “Operación Lagarto”, al criticar a los que se fueron de lambones para donde el Gobernador y atentar contra la autonomía e independencia de la Asamblea de Antioquia.

Los cuatro lambones de turno:

 

El presidente electo ayer de la Asamblea de Antioquia para el segundo semestre, Jaime Zapata Ospina, es un ponderado, conciliador, aplicado y estudioso político conservador de Andes en el Suroeste antioqueño.

Es abogado de la UPB y hermano del también político y jurista Francisco Zapata Ospina, quien fuera viceministro de Justicia y uno de los diseñadores de la política de sometimiento de los capos del narcotráfico, entre ellos de Pablo Escobar. Ambos son considerados muy cercanos al gobernador Ramos.

Por su parte, la vicepresidente primera entrante Mónica Raigoza es una tecnóloga ambientalista del Sena, que fue concejala en su natal municipio de Caldas, donde saltó a la Asamblea Departamental en la lista del Partido de la U y dentro del equipo del sorprendente elector y hoy senador electo Germán Hoyos. Esta joven chica estudia hoy administración de empresas.

El reelegido vicepresidente segundo Rubén Darío Naranjo es un curtido político y ex funcionario que milita en Cambio Radical.

Es abogado y empresario del transporte y también del turismo y la hotelería en el Suroeste, toda vez que es natural de Valparaíso.

Y el nuevo secretario general, el liberal Gustavo Rodríguez, fue el primer gerente de la reforestadora de Antioquia en el gobierno de Guillermo Gaviria Correa, también dirigente deportivo y delegado del Plan Nacional de Reinserción. Este zooctenista adelante la maestría en administración.